Episodio 4: Los cuentos

¡Hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Yo estoy feliz de estar grabando ya el quinto episodio de “Aprendiendo español”. Espero hablar sobre temas que resulten interesantes para ustedes. Justamente pensando en eso decidí contarles hoy acerca de una actividad que realizo y que me apasiona: narrar historias. Soy narradora oral, formo parte de un grupo de personas que narramos cuentos en distintos ámbitos: escuelas, bibliotecas, hospitales, teatros y, por qué no, también en las plazas y otros espacios al aire libre. Durante el año 2014 comencé mi formación como narradora participando en diversos talleres. Mi motivación provino sobre todo de haber escuchado a dos amigas que contaban cuentos en una biblioteca popular a la que asistía con frecuencia. Siempre me gustó leer y también escribir, por lo tanto, no me resultó difícil sumergirme en el mundo de la narración, todo lo contrario, ha sido desde ese momento una actividad muy placentera para mí. Los y las narradoras contamos historias que pueden provenir de la tradición oral y, en ese caso, recuperamos aquella práctica tradicional de los seres humanos que implica sentarse alrededor del fuego y contar historias que son transmitidas de generación en generación a través de los años. Así han llegado hasta nuestros días los cuentos tradicionales. Los cuentos tradicionales europeos, por ejemplo, “La caperucita roja”, “La bella durmiente”, “Pulgarcito” fueron transmitidos de manera oral en principio, luego hubo quienes les dieron forma literaria y los publicaron como Charles Perrault o los hermanos Grimm. Para el caso de América Latina, los personajes más conocidos de los cuentos de tradición oral son algunos animales como el zorro, el sapo, el conejo y también “Pedro Urdemales, un personaje que también podemos encontrar en la tradición española. En cualquier caso, en estos cuentos lo que aparece en forma reiterada en la historia es el triunfo de los débiles por sobre los fuertes, del pobre por sobre el rico. Tal es el caso del puma (el león americano) que aunque feroz, siempre puede ser engañado por el más pequeño de los animales, como el conejo, por ejemplo. O Pedro Urdemales que aunque es pobre, consigue, con su astucia, engañar siempre al caballero rico o también, en algunos casos, al cura (el sacerdote), que son quienes representan a los poderosos en una comunidad. En el caso mío y del grupo del que formo parte, además de los cuentos tradicionales, también contamos cuentos que llamamos “de autor”, que son cuentos escritos y publicados por diversos autores contemporáneos o no. Contamos cuentos para diversos públicos, desde niños y niñas hasta personas mayores, en mi caso, prefiero siempre públicos adultos ya que no me siento muy hábil para contar a niños y niñas. Para contar un cuento que está escrito, es necesario editarlo, es decir seleccionar las ideas que dan cuerpo al cuento, que permiten comprender el sentido de la historia. Esto tiene como consecuencia dejar de lado algunas partes del cuento que no resultan significativas en el contexto de la oralidad. Es casi imposible recordar palabra por palabra un cuento de varias páginas, en tanto que la oralidad tiene un ritmo que hay que tener en cuenta para mantener la atención del público. Para dar un ejemplo quisiera contarles el primer cuento que aprendí a contar. Se trata de “La creciente” un cuento de Gustavo Roldán, un autor contemporáneo argentino, que es autor de numerosas obras y que falleció en el año 2012. El río tronaba y rugía como diez mil leones juntos. A la orilla del río estaban el quirquincho y el oso hormiguero mirando cómo en el agua revuelta iban pasando troncos y árboles enteros. En eso llegó el sapo, que miraba con indiferencia al agua, el quirquincho le dijo: ¿Vió Don sapo qué creciente más grande? ¡Lleva árboles enteros! ¿Grande? -dijo el sapo- crecientes grandes eran las de antes ¿Llevaban árboles enteros? -preguntó el quirquincho- Nooo -dijo el sapo- las crecientes de antes no se andaban con esas cosas chiquitas, llevaban el monte entero, todos los árboles ¿De verdad? ¿Y usted vio alguna vez alguna de esas crecientes? - preguntó el oso hormiguero- ¿Que si las vi? mm.. con decirle que me agarró una de esas crecientes así desprevenido, y me llevó ¡y fui a parar al otro lado del mundo! ¿Al otro lado del mudo? -dijo el oso hormiguero- ¡Ah! ¿Y cómo hizo para volver? ¡No volví! ¿No le dije que estaba al otro lado del mundo? Bueno, pero… -dijo el oso hormiguero- usted está aquí ahora… Si, estoy acá, pero no volví ¿Usted no sabe acaso que el mundo es redondo? Bueno, entonces lo que hice fue esperar, y esperar y esperar. Tardó más de un año en llegar una creciente grande. Cuando la vi venir, ¡me tiré de cabeza! Y así fui con la corriente de la creciente hasta que me trajo de vuelta hasta acá. Cuando llegué, me bajé. ¿Y el monte? -preguntó el oso hormiguero- ¡Me lo traje conmigo! Eso sí, dejé unos árboles allá, al otro lado del mundo, los dejé de recuerdo. Y me traje unas palmeras, si no, de dónde cree que salieron esas palmeras que están acá en el monte… El río tronaba y rugía como diez mil leones juntos. El sapo se fue alejando mordiendo el palito de una flor de mburucuyá y mientras iba saltando miraba de reojo al río y decía: ¡Ah! ¿Crecientes? ¡Crecientes eran las de antes ¡Espero que lo hayan disfrutado! Por si les interesa, en la descripción les dejo el enlace para acceder a mi canal de youtube donde podrán encontrar otros cuentos narrados. También les dejo el enlace para acceder a la transcripción del episodio en la que podrán encontrar también el texto completo del cuento de Gustavo Roldán. Si les gustó el episodio, pueden seleccionar el ícono de la estrella y calificar mi podcast colocando entre una y cinco estrellas lo cual me ayudará a aumentar la visibilidad del mismo. ¡Muchas gracias y hasta la próxima!

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