Episodio 5: Los niños de Llullaillaco
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Por mi parte, feliz de estar nuevamente aquí, grabando un nuevo episodio de Aprendiendo Español. Quiero agradecer particularmente a Micheline, una compañera de conversación, que vive en Canadá y con quien he disfrutado hablando en francés y en español, que me ha enviado sus comentarios diciendo que valora la transcripción de los episodios. Y tiene razón, cuando escucho podcast en francés utilizo muchísimo las transcripciones para mejorar la comprensión y la escritura ¡Gracias Micheline!
Espero que les interese el tema de hoy y, especialmente, que encuentren adecuado el nivel de complejidad del vocabulario.
Les cuento… En el mes de marzo pasado estuve visitando la provincia de Salta (al noroeste de Argentina, en límite con Chile y con Bolivia) en cuya ciudad capital, que también se llama Salta, se encuentra el Museo de Arqueología de Alta Montaña, un edificio de mediados del siglo XIX en el que se expone una de las colecciones arqueológicas más impresionantes de Sudamérica: Los Niños del Llullaillaco.
¿Pero, qué es el Llullailaco?
Se trata de un volcán extinto (es decir que no tiene actualmente actividad como volcán) ubicado Provincia de Salta, Argentina, en el límite con Chile. El volcán está a 6739 metros sobre el nivel del mar y es uno de los volcanes más altos del mundo. Es uno de los desiertos de altura más áridos del mundo, allí la lluvia es escasa y sólo se produce en verano. En una zona llana de la cumbre está el sitio elegido por los incas para ubicar un santuario de altura. Allí fueron encontrados los Niños de Llullaillaco: cuerpos momificados de más de 500 años de antigüedad pertenecientes a una niña, un niño y una adolescente.
En 1952 fueron encontradas las primeras ruinas en la cumbre del volcán, pero fue recién en 1999, que una expedición arqueológica permitió no sólo el descubrimiento de los cuerpos de los tres niños, sino investigar un cementerio existente a 5.000 metros sobre el nivel del mar y un conjunto de ruinas ubicadas a 6.550 metros sobre el nivel del mar.
Según la información que se posee por los descubrimientos arqueológicos y por el relato de cronistas españoles de los siglos XVI y XVII, estos niños fueron sacrificados en un ritual inca muy complejo llamado Capacocha.
La Capacocha es un ritual político y religioso que se realizaba para sellar pactos políticos entre el Inca y las provincias en el antiguo Imperio Inca. El imperio Inca se extendía por la cordillera de los Andes desde Ecuador hasta Argentina.
Según lo que se ha investigado, los niños de Llullaillaco tendrían un rol fundamental dentro de sus comunidades al convertirse en guardianes del cerro sagrado más importante de la región. Eran preparados para el sacrificio bebiendo “chicha”, una bebida alcohólica realizada a partir del maíz y también consumiendo hojas de coca, así se dormían y ya no despertaban. Vestidos y llevando joyas y adornos, eran enterrados con objetos pequeños que representaban la vida cotidiana de la comunidad: figuras humanas vestidas con prendas tejidas, animales, platos, vasos, peines, vasijas, collares, etcétera. Estos objetos están realizados en arcilla, conchas marinas, madera, hueso, oro, plata y lana. En el caso de los niños de Llullaillaco, se encontraron alrededor de 150 de estos objetos enterrados con ellos.
En el museo se expone sólo uno de los niños por vez, a mí me tocó ver a la llamada Niña del rayo. Se le ha dado ese nombre porque, después de muerta cayó un rayo en la zona y la descarga eléctrica quemó partes de la momia y de los objetos que la rodeaban. La muestra está en un ambiente muy cuidado, con luz tenue y a una temperatura de seis grados.
Todo está muy bien conservado, creería que esto es como consecuencia del frío seco propio del lugar donde estaban enterrados y que se conserva en la atmósfera controlada del museo.
Yo sé que puede resultar muy impresionante ver a niños ofrecidos como sacrificios humanos, pero eso es posible de comprender conociendo algo de la cultura de estos pueblos incaicos y, sobre todo, respetando sus creencias y sus prácticas culturales. Seguramente para ellos la vida y la muerte no tenían el mismo significado que le damos hoy. El museo los presenta con respeto y consideración, ya que estos Niños aún son considerados sagrados dentro de las comunidades andinas locales.
Desde que fueron encontrados y sacados del lugar de enterramiento, las comunidades originarias de la zona piden la devolución de los restos que son exhibidos en la actualidad en el Museo, es que esos niños son también sus ancestros. En el año 2022 el lugar donde fueron encontrados los niños fue declarado “sitio sagrado” y las discusiones acerca de si los niños deben permanecer en el museo o ser nuevamente llevados a su lugar original, continúan.
Yo estuve pesando mucho en este tema, pero todavía no sé qué es lo que sería mejor. Por un lado, creo que es muy importante todo lo que se pueda estudiar y saber sobre la cultura andina incaica a partir del estudio científico de los Niños. Pero, por otra parte, creo que los pueblos tienen el principal derecho sobre sus ancestros y, por lo tanto, ellos deberían decidir qué hacer con el Niño, la Niña del Rayo y la Doncella, que así es como se los conoce.
Y bien, muchas gracias por escucharme, espero que les haya gustado saber sobre este tema.
En la descripción les dejo dos enlaces por si les interesa hacer un breve recorrido virtual por el museo y también para ver a los niños y su estado de conservación.
Por último, en la descripción también encontrarán el enlace para la transcripción de este episodio y una dirección de mail por si quieren escribirme para comentar lo que escucharon o decirme de qué temas les gustaría que hable.
¡Hasta la próxima!
https://open.spotify.com/show/6TwClTFOqPRrijAkNInpOc?si=gczJ32hKTtCnWTqZkN7d4g
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