Episodio 6: El penal de Ushuaia

¡Hola a todos y a todas! Estoy muy feliz de estar nuevamente por aquí, en particular porque voy a contarles sobre un lugar que visité en estos días y que me ha impactado. Viajé a Tierra del Fuego, a Ushuaia en particular y visité la llamada cárcel del fin del mundo. Les cuento… El penal de Ushuaia fue una cárcel que funcionó en la ciudad argentina de Ushuaia entre 1902 y 1947. La llamada cárcel del fin del mundo fue construida para trasladar a los presos de una prisión militar que se encontraba en la Isla de los Estados. En esta cárcel –en la Cárcel del Fin del Mundo- estuvieron detenidos presos comunes, presos muy peligrosos y también presos políticos. Era una cárcel muy segura por estar ubicada en la ciudad más austral del mundo, por el aislamiento y por las condiciones del clima. Catello Muratgia, un ingeniero italiano, fue el encargado de diseñar el edificio siguiendo el modelo panóptico, el cual estaba pensado para facilitar la vigilancia. Panóptico es un modelo de construcción de cárceles en el cual desde un punto se puede observar todo el interior del edificio. En el caso del presidio de Ushuaia tiene cinco pabellones de 75 metros de largo, en forma de rectángulo ubicados en forma radial unidos en el centro por un ambiente grande hexagonal. Cada pabellón tiene dos pisos y 76 celdas. Desde el centro de la cárcel se puede ver qué sucede en cada uno de los pabellones. El edificio fue levantado por los propios presos utilizando piedras para las paredes y para los pisos, y maderas y chapas de metal para los techos. Fuera del edificio principal se construyeron la capilla, la enfermería, los talleres en los que trabajaban los presos y la administración. El plan del gobierno al instalar una cárcel en Ushuaia era eliminar los elementos peligrosos de la sociedad llevándolos a un lugar remoto y –a la vez- utilizar a los presos como mano de obra para desarrollar ese territorio. ¿Quiénes eran enviados a esta cárcel en la Isla de Tierra del Fuego? Condenados por robos y estafas, militares castigados por no cumplir con sus funciones o por deserción, y –también- asesinos. El más famoso entre los asesinos fue Cayetano Santos Godino, llamado el “Petiso orejudo” (petiso quiere decir “persona de baja estatura”, orejudo quiere decir “que tiene orejas grandes”). El Petiso Orejudo fue un joven hijo de inmigrantes italianos que mató a cuatro niños y tuvo varios intentos más de homicidio e incendio. Es un personaje muy conocido por la frialdad con la que confesaba sus crímenes diciendo que lo hacía para divertirse cuando estaba aburrido. Durante su estancia en la cárcel fue operado (es decir intervenido quirúrgicamente) en sus orejas porque se creía que en el tamaño y en la posición de las mismas estaba el origen de su maldad. Se cree que fue asesinado por otros presos por haber matado a un gato que era la mascota de la cárcel. Otro preso muy conocido fue Simón Radowitsky, anarquista de origen ucraniano que fue acusado de asesinar a un comisario y a su secretario con una bomba. La ciudad de Ushuaia, actualmente capital de la provincia argentina de Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, es la ciudad más austral del mundo. El clima es muy frío con nevadas abundantes en invierno y con veranos cortos y apenas templados. En verano hay 17 horas de luz natural y en invierno no más de 7 horas. La cárcel era muy fría y oscura, cada celda tenía solamente una pequeña ventana, las paredes y los pisos eran de piedra, la única calefacción que se utilizaba eran las estufas a leña, una en cada pabellón. Los presos debían trabajar todos los días, eran llevados en un pequeño tren hasta un bosque cercano para cortar los árboles que luego eran utilizados para leña o para la construcción. También trabajaban haciendo obras en la ciudad. Aunque era un trabajo duro, los presos preferían ir a trabajar ya que quedarse en la cárcel era peor que salir a trabajar. También se sabe que los presos eran sometidos a castigos físicos y torturas como, por ejemplo, tener que permanecer parados por horas en medio de la nieve. Aunque la cárcel tenía capacidad para 380 presos, llegó a alojar cerca de 600 personas. Las condiciones de hacinamiento, los malos tratos y el clima hostil hacían que los presos se enfermaran y murieran con frecuencia. A pesar de las protestas de distintos sectores respecto del trato inhumano que recibían los presos, la cárcel siguió funcionando hasta el año 1947 cuando, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, se ordenó su cierre definitivo. Yo desconocía gran parte de la historia de la cárcel del fin del mundo, pero, a comienzos de abril último estuve visitando la ciudad de Ushuaia y en ella, el edificio de la cárcel donde funcionan actualmente dos museos: el Museo de arte marino de Ushuaia y el Museo del presidio. Uno de los cinco pabellones originales del edificio carcelario se conserva tal cual como estaba cuando funcionaba como cárcel. Hay un pasillo central a lo largo del cual se ubican las celdas y, en la parte más alejada están los baños y el lavadero. El pabellón tiene dos pisos y en el piso superior también hay celdas. La única fuente de calor es una estufa a leña ubicada en el pasillo central. El lugar es oscuro, frío, lúgubre. También tuve oportunidad de recorrer un tramo del llamado Tren del Fin del Mundo que no es el mismo tren de los presos, sólo recorre parte del camino histórico que hacían los mismos, pero no en el tren original sino en uno nuevo preparado para el turismo. El paisaje por el que van las vías del tren es hermoso, en medio del bosque, rodeado de montañas. Se pueden observar los restos de los árboles talados por los presos y es posible imaginar las condiciones en las que realizaban su trabajo. La ciudad de Ushuahia es muy bella, el entorno geográfico que la rodea es magnífico, si no la conocen, no duden en tenerla como un destino próximo, comento de paso que hay cruceros que parten desde un punto en Chile en la costa del océano Pacífico, pasan por el Canal de Beagle, atracan en Ushuaia y luego siguen navegando por el Océano Atlántico. Ese es uno de mis viajes soñados, sobre todo porque en algunos casos los cruceros desembarcan también en las Islas Malvinas. Como siempre, les dejo en la descripción el enlace para acceder a la transcripción del episodio. Visiten también mi página de Instagram, les dejo el enlace en la descripción, allí pueden sugerirme temas de los que deseen que hable en próximos episodios. ¡Hasta la próxima!

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