Episodio 21: el sistema de salud en Argentina

¡Hola! Luego de unas semanas de ausencia, estoy nuevamente aquí para hablar en un español claro y sencillo, sobre un tema que espero les interese. En el caso del episodio de hoy, el tema es el sistema de salud en Argentina. ¿Que por qué elegí ese tema? Sencillo, porque una de las causas de este largo intervalo fue una gripe de la que, por suerte, ya estoy recuperada. INTRODUCCIÓN En general yo grabo los episodios los días domingo, tenía que grabar uno el domingo 24 de noviembre pasado y no pude. Ese fin de semana comencé a sentir una fuerte picazón en la garganta que el domingo se había complicado con dolor de cabeza y ya el lunes no tuve fuerzas para levantarme. Lo raro fue que no tenía fiebre, solamente un agotamiento físico sorprendente y mucho dolor en las articulaciones. Pensé que haciendo reposo mejoraría pronto, pero no fue tan así. Estuve varios días en cama, fui al médico, tomé analgésicos y me hice vapor como hacía cuando era pequeña: una ollita, agua en ebullición y yo aspirando el vapor. El caso es que me costó bastante recuperar mis actividades habituales y eso me enojó bastante. Habitualmente hago actividad física, participo en un coro, estudio y hago vida social. Todo eso interrumpido por una gripe. Cuando me recuperé tenía varias actividades pendientes, un viaje, algunos ensayos del coro para presentaciones inminentes, estudiar para el examen de francés, hacer velas, porque no sé si ya conté en algún episodio que hago velas aromáticas de cera de soja que vendo en ferias artesanales y también de manera particular. Esta es una época del año que debo aprovechar, porque para navidad se venden muy bien las velas. Entonces aquí estoy, poniéndome al día también con el podcast. Estuve pensando en lo importante que es tener salud, aunque nos damos cuenta de esa importancia cuando no estamos saludables o cuando perdemos nuestra salud aunque sea momentáneamente. Por esa razón elegí hoy hablar del sistema de salud en Argentina, sistema que conozco por el uso que hago del mismo pero sobre el que necesité buscar información para darle contenido a este episodio. El sistema de salud argentino está compuesto por tres subsistemas: el subsistema público, el subsistema de la seguridad social y el subsistema privado. El sistema público comprende todos los hospitales y servicios de salud sostenidos por el Estado nacional, provincial o municipal. Según lo que he leído, aproximadamente el 36% de la población utiliza la salud pública. La atención en los hospitales públicos varía según las regiones y provincias, es que la mayoría de estos hospitales dependen de los Estados provinciales y las provincias varían en cuanto a su riqueza y al presupuesto destinado a salud pública. Hay algunos hospitales nacionales, sostenidos por el Estado nacional que, en su mayoría, se encuentran en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o en su zona de influencia que es donde se concentra casi el 40% de la población de Argentina. Es la zona donde hay más y mejores servicios y donde se concentra la mayor cantidad de población. Aquí me pregunto si es que hay más servicios porque hay más habitantes o es que hay más habitantes porque hay más y mejores servicios. Argentina está muy lejos de ser un país federal, y para sintetizar esa realidad tenemos un dicho habitualmente utilizado: “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”. Como les comentaba, dentro del subsistema público también están los hospitales públicos provinciales y municipales, en total, en todo el país hay cerca de 1.500 hospitales públicos, lo cual representa el 45% del total de establecimientos sanitarios que funcionan en el territorio nacional. En general, en el lenguaje cotidiano, decimos “hospital” cuando nos referimos a un centro público de salud y decimos “clínica” o “sanatorio”, cuando hablamos de una institución privada. En Neuquén, la provincia en la que vivo, hay varios hospitales y centros de salud públicos de alta, mediana y baja complejidad. Cuando me vine a vivir a esta provincia, trabajé durante unos años en el hospital Eduardo Castro Rendón. Este hospital fue construido en la primera mitad del siglo XX y, hasta el momento, es el de más alta complejidad en la provincia. En la década del ‘70 se inició un plan de salud integral de la población de la provincia que ponía el acento en la maternidad y en la infancia. Cuento esto porque este plan de salud es muy valorado por el impacto que tuvo en el mejoramiento de la salud de la población en general. No sé desde dónde me están escuchando, pero aquí, en la Patagonia, las distancias entre los pueblos y las ciudades son bastantes grandes (más aún durante el siglo pasado) y el acceso a los servicios tiene sus dificultades. Cuando se creó el sistema de salud se redujeron, por ejemplo, los índices de mortalidad infantil y materna porque se mejoraron los controles de las mujeres embarazadas y de los niños y niñas hasta los dos años. Actualmente, este sistema de salud ha pasado y pasa por momentos muy difíciles de falta de financiamiento, sueldos bajos y profesionales que eligen el sistema privado porque en el público no les pagan lo suficiente. Bueno, ustedes ya sabrán, ¡en Argentina somos casi expertos en atravesar crisis! En mi caso, he tenido dos hijas y dos hijos. Los dos últimos embarazos fueron controlados en su totalidad en la salud pública, también los partos y el desarrollo de mis hijos hasta sus seis años. Todas han sido buenas experiencias de cuidado. En Argentina el servicio de salud es gratuito para todos, sin importar que sean ciudadanos argentinos, residentes o extranjeros, pero esta condición es cuestionada por el gobierno actual que ha presentado un proyecto para que se cobren aranceles a los extranjeros no residentes en Argentina que usen los servicios de salud. Ya veremos qué sucede con ese proyecto. El segundo sistema de salud que les mencioné es el de la seguridad social. En Argentina, todos los trabajadores que tienen un empleo en relación de dependencia, es decir un trabajo con contrato ya sea a término o permanente, están obligados a elegir una obra social que atienda la salud del trabajador y su grupo familiar o personas a cargo. Estas obras sociales son sostenidas económicamente por los trabajadores y también por los empleadores. En el país existen cerca de 300 obras sociales, en general cubren los servicios de salud de trabajadores de algún rubro o especialidad, por ejemplo OSECAC que es la obra social de los empleados de comercio. En mi caso, aporto para una obra social que se llama ISSN (Instituto de Seguridad Social del Neuquén) que es la obra social de todos los empleados públicos de la provincia de Neuquén (docentes, administrativos, personal de salud pública, policías, etc.). Algunas de estas obras sociales pertenecen a los sindicatos, este es el caso de la obra social de los camioneros (los conductores de camiones). A veces las obras sociales tienen sus propios consultorios y clínicas y en otras ocasiones utilizan los servicios del subsistema privado. Por último, el subsistema privado incluye todas las clínicas, consultorios y sanatorios que pertenecen a dueños particulares o empresas que prestan servicios de salud y cobran por eso. Bueno, pero, ¿qué hacemos las personas cuando necesitamos ir al médico? Si una persona no tiene obra social, tiene que ir a un hospital público o pagar de su bolsillo el costo de la consulta. El costo de una consulta particular varía de acuerdo a la especialidad médica de la que se trate, un término medio sería entre 10 mil y 20 mil pesos (10/20 U$A) la más económica. Algunas especialidades son muy caras, por ejemplo, dermatología u odontología. Las personas que tenemos obra social, podemos elegir entre las y los profesionales que figuran en la cartilla médica de nuestra obra social o podemos ir al hospital público. En ese caso, nuestra obra social paga la consulta al sistema de salud pública. Muchas veces, más frecuentemente en tiempos de crisis (ya les dije, acá cuando no hay crisis, la extrañamos) bueno, muchas veces aún teniendo obra social, los pacientes tenemos que pagar un arancel para ser atendidos por un médico particular (no en el hospital público porque ahí no pagamos nada). Una especialidad muy cara es, por ejemplo, la odontología, la mayoría de las obras sociales no cubre los materiales (que frecuentemente suelen ser importados) o los tratamientos específicos que se realizan. En mi caso, fui hace unos meses al odontólogo y tuve que pagar 500 mil pesos por un tratamiento que necesitaba (más o menos 500 U$A). Ustedes se preguntarán por qué no vamos todos siempre al hospital público que es gratuito… por varias razones, es difícil conseguir turno, sobre todo para algunas especialidades y hay tratamientos o prestaciones que no se realizan en los hospitales públicos (en odontología en particular ese es el caso). Para mí, el hospital público es muy bueno para la atención primaria de la salud, pero se complica con las especialidades y con los insumos que se necesitan. Por ejemplo, hay cirugías para las que se necesitan determinados materiales o prótesis y en el hospital público suelen tardar mucho tiempo en comprar esos elementos. No sé si hice mucho lío con toda esta información, probablemente la síntesis sería que la salud pública es para todos y gratuita para los usuarios, pero es lenta para la obtención de turnos y realización de prácticas. La medicina provista por la seguridad social suele ser más rápida, pero a veces también requiere que paguemos aranceles. La medicina privada es rápida, pero es cara para los usuarios. En este último caso, la medicina es más un negocio que un servicio que responde a un derecho humano básico. Ya les conté que tengo obra social, yo la uso para mis controles de salud, me permite pedir turnos por medio del whatsapp y tener atención relativamente rápida. A veces también voy al hospital, por ejemplo para vacunarme o a la guardia cuando he sufrido algún accidente o cuando tengo gripe, como hace unas semanas. También he recurrido a la medicina privada cuando necesito ver a algún especialista que no está dentro de la cartilla de mi obra social. Ahora me queda la duda, ¿cómo será el acceso a la salud allí donde ustedes me escuchan? Cuéntenme por favor, estaré atenta a los comentarios. Si les ha gustado el episodio, les pido que pongan me gusta o califiquen con estrellas en spotify, eso ayuda a la visibilidad del podcast. Les deseo que tengan unas muy felices fiestas de fin de año, que celebren de acuerdo a sus creencias disfrutando de la familia y las amistades. Como siempre, les dejo en la descripción los enlaces para la transcripción y para el Instagram. ¡Hasta el próximo episodio! Spotify: https://open.spotify.com/episode/4v278CWTBTPwtezEz0G41N?si=441faf37624e431e

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